miércoles, 9 de septiembre de 2009

El parque

En la soledad de este momento no pienso en algo inolvidable, me dejo guiar por la imaginacion que transforma mis sentidos. Veo maquinas gigantes que atraviezan y vuelan por el cielo ya negro.

Imagino que sigues aqui, llenando esa masa que inspira miles de deseos prohibidos por la moral, pero creados para la intimidad. Camino por el gran parque de los no vivos y veo nombres que cientas de veces ya he leido.

Salen enanos y elfos de entre los arboles y veo tu largo vestido, ondulando, efecto de la misma briza que una vez acaricio tu rostro de porcelana. Estoy en un viaje sin sentido mirando tu nombre.

Una espada invisible corta mis rodillas, y el terrible dolor me hace caer. Mi realidad eras tu, seras tu. No continues con este castigo infinito y mortal, no lo merezco, eras mi yo.

Me levanta el gran juez del parque, lo conozco, me da la mano y de nuevo me invita a un trago. Me marcho a beber.

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